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Foto: Agencia EL UNIVERSAL
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Mirada interior: Desconfianza; a media luz los dos

MIRADA INTERIOR*

DESCONFIANZA

A MEDIA LUZ LOS DOS

 

Por: Isaías Alanís

 

La decisión unilateral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el Instituto Nacional Electoral (INE), de validar y poner en la boleta electoral a Jaime Rodríguez el “Bronco”, que en su apodo lleva la penitencia, es un tropiezo no solo para los árbitros electorales, sino para toda la partidocracia que se dice portavoz de la incipiente democracia mexicana y sus órganos rectores.

 

Para empezar, salvo Marichuy y Ferriz de Con, son verdaderos independientes sin partido. Y los más auditados por los medios, Margarita Zavala, del PAN, Ríos Piter del PRD, ninguno de los tres supuestos independientes lo es, y carecen de credibilidad.

El “Bronco”, amansado por el poder, utilizó los consejos de su mentor Carlos Salinas, oloroso a pudrición por la venta de México. Margarita Zavala, de amigos y panistas dolidos, Ríos Piter, como siempre, de algún padrino incomodo. Con este razonamiento, se anula que los tres sean independientes y dueños de una credibilidad de la que carecen.

 

En medios nacionales, locales y redes sociales, se ha señalado la sarta de irregularidades que cometieron para obtener las firmas. Los tres con todo y las maniobras mediáticas y recursos de los mexicanos, no llegarán a conseguir la votación para competir con los dos partidos que realmente se pelean la presidencia, el PRI y MORENA. Y salvo Marichuy que consiguió las firmas legales, los tres supuestos independientes cometieron irregularidades burdas para intentar reunir las firmas requeridas. Las pruebas existen.

 

La validación del Bronco, pone en entredicho al INE, y desde este momento, le asesta un golpe de ilegalidad a la próxima elección y genera un amplio espectro de contaminación al avalar el Tribunal y el INE al “Bronco” amanzado; gambusinos de paraísos electorales, siembran la semilla de la desconfianza del fraude electoral. Y lo más grave, señores del Tribunal, es que en medio de una crispación nacional, del hartazgo, de confrontaciones en medios y redes sociales contra un candidato, la decisión a todas luces equivocada y gansteril, pone de manifiesto lo que vendrá en los próximos comicios. Le han apostado a que en los mexicanos se incremente aún más la desconfianza en las instituciones.

 

El “Bronco” es una hechura salinista. Un tipejo misógino, birlador del lenguaje, ejecutante de salmos responsoriales que tienen al Libro Vaquero como su biblia de cabecera y un instrumento de caballo Frisón que de la noche a la mañana se ha convertido en un ingrediente mediático tóxico para las elecciones de julio y una herramienta al estilo del porrismo sagrado de sindicatos charros y universidades fallidas para atornillar y desequilibrar el voto en algunas regiones donde podría tener influencia. Es un independiente de parafina colgado de todos los medios a modo que al igual que Meade le han dado la bienvenida a tambor y pantalla chica rugiente y bien direccionada.

Los del partido oficial, no se han dado cuenta que esta decisión podría ser la piedra que los hunda aún más en el sentir de la gente. ¿Cómo van a tapar a este caballista de madera y botas de cristal que la noche del 1 de julio se le van a quebrar en medio de un baile de gala electoral si la gente pierde el miedo y sale a votar y le dan una trompada a todas estas maniobras tejidas en medio de la desesperación, apostándole a que haya violencia, radicalismos teledirigidos y un fraude ya anunciado por especialistas, expertos nacionales, extranjeros y más certeramente por el filósofo de Cuahuchiles?

No es nada bueno para los próximos comicios, en realidad abre la de por si frágil ruta del desasosiego nacional. La respuesta del electorado podría ser adversa a los intereses del INE y de sus posesionarios.

Este hecho, en vez de esconder la pústula en que se ha convertido la democracia mexicana, la exprime y pone de frente a los mexicanos la pus que supuran los tribunales electorales.

La ropa sucia se lava en casa, haber que detergente utilizan los árbitros electorales el 1 de julio.

 

Y UN GATO DE PORCELANA 
PA’ QUE NO MAULLE AL AMOR.

 

“A media luz” es un tango que cantó Carlos Gardel.  Y lo que pasa al interior del PAN de Anaya y del PRI de Meade es un tango estructuralmente “golpeao”. Pues pese a las asonadas oficiales contra Anaya, todo es a media luz. Meade y Anaya, el primero, fugado de escándalos por omisión, acatamiento del que gobierna o por incompetencia o mansedumbre burocrática, está implicado en graves problemas de corrupción que le han costado estar en tercer sitio según mediciones oficiales secretas. Ricardo Anaya, tránsfuga de su propia oscuridad espera el golpe final sobre su riqueza acumulada en tan corto tiempo producto de la corrupción, hachazo que químicamente esperan darle los del tricolor en el momento más apropiado y borrar  su fantasía anti sistémica que torpemente maneja.

 

Y como todo es a media luz, los dos transitan por momentos de total oscuridad. No avanzan. Y si el tango no es un género musical y la política un amasiato de perversiones y complicidades y un “gato de porcelana”, una vez cruzada la línea de la verdad, Meade y Anaya previo al 1 de julio podrían -al cabo Anaya medio rasga la guitarra- entonar a dos voces; “y todo a media luz 
que es un brujo el amor/a media luz los besos 
a media luz los dos” y despeñar al que hipotéticamente podría seguir siendo el puntero en preferencias electorales.

Para los expertos en música, el tango de la vieja guardia fue un género de sexo explícito cantado en lunfardo por “compadritos”, según Borges que se bailaba en boliches por gauchos como el personaje de “Hombre en la esquina rosada”, Rosendo Juárez, el Pegador.

 

 

* Para medios impresos y electrónicos. Escribiré una Mirada Interior chance y solo una por semana. Sigo de “poca luz” por la convalecencia de mi ojo izquierdo.

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