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Uso de sandalias afecta tus rodillas y otras partes del cuerpo

No todo es comodidad y frescura con las chanclas. Aunque te sientas a gusto con ellas, usarlas no resulta tan conveniente, en especial si nunca te las quitas. Aquí las razones.

  1. Si te llevas las chanclas al trabajo, con el tiempo podrías sufrir tendinitis de Aquiles e inflamación del tejido de la planta del pie, debido a lo plano de la suela.
  2. Por si fuera poco, la suela no sólo es plana, sino delgada, lo cual provoca un mayor impacto en tu talón, provocando un dolor intenso.
  3. Tu esfuerzo al caminar es mayor. No sólo “engarrotas” los dedos para sujetar la chancla, además arrastras el pie y tobillo, lo cual puede dañar tanto a éstos, como a tu rodilla e incluso cadera.
  4. Callos. Ese “aferrarte” a las chanclas para que no salgan volando, puede provocarte callos, en especial entre el dedo gordo y su vecino.
  5. Ampollas. Si eres fan de las de pata de gallo o flip flops, esto podría causarte una ampolla, pues el roce entre la tira y el interior de tus dedos es constante.
  6. Quemaduras. Si las usas para caminar en la playa a pleno rayo del sol, corres el riesgo de sufrir una quemadura solar, especialmente si eres del grupo que cree que los pies no necesitan protector solar.
  7. Piquetes de insectos. Lo de menos es que te pique un mosquito o te muerda una hormiga, si te encuentras en un lugar donde haya alacranes, eres más propensa a ser su víctima.
  8. No te salvan de todos los hongos. Quizá puedan salvarte de los que se esconden en la ducha o alberca, pero no de los que están en ellas.
  9. Aunque no lo creas, si tus chanclas todo el tiempo están mojadas, se convierten en un ambiente perfecto para que salgan hongos y se reproduzcan. Esto en especial si son de base de espuma.
  10. Daña tu postura. Al ser planas, no le dan un buen apoyo a tu pie ni cuerpo y, por lo tanto, tendrás una mala base para tu postura, por lo tanto, es muy común que camines más encorvada.